Una muerte prematura ya sea por una enfermedad o un accidente, no solo podría dejar desprotegido el futuro de tu familia, especialmente si hay menores de edad, sino que también podrían verse perjudicados los negocios o empresas de tu propiedad si no existe un plan de sucesión.
La manutención y educación de tus hijos serán las más perjudicadas. Su vida y el estilo que tú les has brindado podría cambiar radicalmente. Muchas veces de manera fría he escuchado, si les llego a faltar a mis hijos, mis padres o mis hermanos se harán cargo de ellos, confío que sea así. ¿Qué tal si eres madre o padre soltero, o ya has enviudado? Nadie vela mejor por sus hijos, que sus propios padres.
Debes cuantificar tus necesidades de aseguramiento. No por ti, sino por quienes te sobreviven y dependen de ti. Considera además, que si es un familiar el que vele por ellos y no uno de los padres sobrevivientes, debes compensarle de alguna manera a quienes se harán cargo.
Existen algunos productos que te permiten establecer el pago de un seguro a modo de renta anual, previendo que el dinero garantizado sea utilizado de forma mesurada, especialmente si los principales beneficiarios son niños.

